
EL RECORRIDO DEL CUERPO
Por Rafael Gómez/ecclectica.com.mx
Foto: Screen MX
Conocer el cuerpo de tu mujer, sólo se logra a través de un minucioso paseo por los caminos y escondites. Toma tus maletas y realiza uno de los viajes más excitantes que puedas hacer.
La experiencia erótica exige de más de una técnica, ya que nos demanda un recorrido por los espacios corporales de nuestra amante, indagar entre cada uno de sus espacios nos lleva a conocer los puntos más sensibles. No se trata sólo de un juego sino de una manera de comunicarnos con ella, porque la mujer necesita de más tiempo para llegar al punto ideal de excitación y así disfrutar al máximo el momento del coito; no debemos olvidar que los cuerpos son diferentes y las experiencias vividas también, es por eso que la comunicación entre la pareja se convierte en un punto trascendental, y es gracias a ésta que podremos conocer el “dónde sí o dónde no”. Normalmente se comienza por un relajamiento mutuo, ya sea con caricias, besos o mordisqueando la nariz, los hombros, las axilas, los pechos, el ombligo y así dejarse llevar hasta donde las pasiones guíen. Se supone que conoces tu cuerpo, ahora la tarea es explorar el de tu mujer. Investiga, hurga, descubre, sumérgete, recorre, pregunta, describe, y vuelve a iniciar. Atrévete a transitar por esos caminos que llevan al éxtasis.
LAS PALABRAS DEL TIGRE
En este sentido, ahora se sabe que el cuerpo está lleno de terminales nerviosas, es por eso que en el recorrido completo es necesario se identifiquen y reconozcan todos los puntos placenteros con tal de averiguar dónde se genera mayor excitación, recuerda que si encontraste algunos puntos de “interés” en tus relaciones pasadas, seguramente no serán los mismos de tu pareja acutal, es por eso que cada nueva relación es un nuevo mapa erótico por recorrer.
Para esto, coloca a tu mujer boca a bajo; desliza tu boca y lengua dando un paseo entre los glúteos y muslos, hasta llegar al hueco popliteo (se encuentra detrás de la rodilla); hazlo en ambas piernas. Al tiempo que realizas esto, acaricia suavemente el espacio entre la vagina y el ano, los labios mayores y menores. Deja que ella eleve la cadera y entreabra los glúteos, con un fuerte y húmedo beso, abarca toda la vagina. A esta acción se le conoce como el "Labio del Tigre", la cual genera demasiado placer, incluso hay quienes llegan al orgasmo. Después de terminar, pregúntale hacia dónde quiere que te dirijas.
NO DEJES QUE LA NOCHE CAIGA
Es importante advertir que los seres humanos no concentramos la capacidad erótica sólo en los genitales, por ello el cuerpo de las mujeres no generan su capacidad erótica sólo en los genitales, su cuerpo es un completo órgano sexual que debemos explorar con tal de conocer las partes más sensibles. Hay quienes disfrutan de ser excitadas en partes que nunca imaginamos o donde nosotros no sentimos placer. Por ejemplo, la palma de la mano y la planta del pie, son lugares con una gran cantidad de terminales nerviosas, es por eso que lamerlas o acariciarlas, suele generar un éxtasis que a veces ni ellas pueden describir.
Otra parte sensible es el hueco popliteo, el cual se ubica detrás de las rodillas; sólo basta acariciarlo un poco y muy levemente para que tu pareja sienta cómo recorren "cosquillitas" hacia su vientre. En fin, los párpados, la barbilla, el cuello, la espalda, los codos, el ombligo, los dedos y entre ellos, los glúteos, las piernas, muslos, talones y demás, son aquellos lugares que debes visitar muy a menudo, con tal de mantener a tu mujer siempre al borde del grito.
PÉTALOS HÚMEDOS
La estimulación de los genitales femeninos suele ser una experiencia con altas dosis de placer. Pero contrario a lo que se piensa o se ve en los materiales eróticos para adultos, esta práctica debe realizarse con suavidad y delicadeza, ya que estamos hablando de nuestra pareja. La agresividad, violencia, y rudeza, en general no es el lenguaje sexual esperado por la mujer; actitudes como éstas, particularmente provocan una reacción inversa que viaja del clítoris al cerebro, haciendo que el deseo de continuar se inhiba casi por completo.
Recuerda que los mecanismos nerviosos de las pasiones funcionan bajo dos centros, uno inhibidor y otro excitador; por ejemplo, en el gemido hay una respuesta al mecanismo excitador que de manera involuntaria corrompe el sistema de retención, liberando los espacios de aire que forman los pulmones.

De los territorios más explorables, el cuerpo constituye el sitio de mayores rutas
Como si el clítoris fuese una rosa o flor de loto, toma en cuenta que el entorno son los pétalos. Haz que tu lengua semeje una abeja desplazándose lentamente mientras succiona el néctar. No olvides manejar la suavidad al besar, lamer o succionar. El recorrido efectivo comienza desde la periferia hacia el centro del cuerpo del clítoris, hasta llegar al glande de éste. En este momento, tus sentidos deben estar alerta con tal de percibir los lugares y los movimientos que más placer producen en tu mujer; de cualquier forma, pídele que te vaya indicando, con su mano en tu cabeza, los sitios donde ella quiere que hagas el recorrido o te detengas. Ya estacionada tu boca sobre esa zona, aumenta la estimulación sobre el tallo del clítoris y ella te irá pidiendo la manera en que quiere que sea tocada, sólo escúchala y complácela. Esta práctica era muy socorrida por los griegos quienes le llamaban la adoración del monte de Venus.
MONTES ERÓTICOS
Los senos son una de las partes preferidas de los hombres y el saber manipularlos no es cosa sencilla. No todas las mujeres tienen la misma sensibilidad, hay quienes necesitan sólo unos pequeños toques y caricias, pero también algunas requieren de apretones y mordidas. La estimulación de los pechos y el pezón puede realizarse con las manos o con los labios. Acaricia y besa los pezones, juega con ellos hasta provocar su erección; si ya lo lograste, diviértelos: lame, succiona, besa, aprieta, masajea, gíralos...
Las nalgas también son parte del mayor atractivo corporal femenino. Muchas de las mujeres tienen esta zona un poco fría, por eso es recomendable que las frotes poco a poco hasta que la fricción genere cierta carga de calor. Tu imaginación y la de tu pareja te guiarán diciéndote cómo debes manipularlos. Rozar levemente la parte baja de los glúteos, haciendo círculos y jugar a que las manos van "más allá", es una acción que suele prender sus sensaciones.
Desde la parte alta de la frente hasta la planta de los pies, tienes un largo camino por recorrer. No importa cuánto te tardes ni la dirección que tomes, sólo recuerda nunca hacer atajos.
DAME UNA NOCHE MÁS
Es importante tener la ayuda de elementos afrodisiacos y estimuladores de la libido, tales como condones, lubricantes, vibradores, cremas, lociones, aceites, inciensos o velas aromáticas, películas y lo que se les ocurra en pareja. Todos esto incrementará el placer durante el acto erótico y creará un sano ambiente de juego y conocimiento mutuo. TP

